Estas frases cada vez resuenan más en la consulta, y es que el teletrabajo tiene múltiples ventajas, pero nos está afectando.
Bien, teletrabajar es una ventaja y es cómodo, evita madrugar más, puedes trabajar en pijama, es más flexible y hay gente que rinde más en su casa. Sin embargo, normalmente en casa no tenemos un lugar adaptado para trabajar cómodamente y al final tendemos a trabajar sobre la cama o el sofá sin tener en cuenta nuestra ergonomía postural.
Al final, sucede que nos duele el cuello, porque no tenemos la pantalla a una altura adecuada, o no está justo de frente, o mi silla es una del salón que teníamos por ahí por casa…
Es decir, que entre que en casa no hay un mobiliario adecuado a un trabajo de oficina, y que además ya no nos tenemos que trasladar a la oficina también hace que seamos más sedentarios. Hay gente que acude al trabajo en coche, pero otros van andando o en bici, y es un rato de ejercicio y movimiento que estamos quitando al cuerpo.
¿QUÉ PODEMOS HACER?
Insisto mucho en la consulta, que sí, que la ergonomía, el mobiliario y la postura influye mucho en tener más dolor o menos, al igual que sentirnos rígidos. Pero al final, tenemos que tener en mente que nuestro cuerpo está diseñado para moverse, no para estar 8, 10 o 12 horas frente a un ordenador. Dejamos de ser conscientes de nuestra postura, pero además nos mantenemos largos periodos inactivos…
- Trata de moverte cada media hora, o como mucho cada hora. No es necesario hacerse una maratón, un tour por casa y unos pequeños ejercicios de movilidad serán suficientes para activar nuestro cuerpo ligeramente y desentumecer las articulaciones.
- Busca un espacio donde estés cómodo, tengas luz y tengas la pantalla frente a ti. Los codos apoyados sobre la superficie donde trabajes y ponte una silla cómoda y adaptada a ti.
- Aunque esto no sea puramente fisioterapia, muy a menudo el teletrabajo nos hace trabajar horas de más o sin horarios claros. Organiza bien tu tiempo y pon límites. El estrés y la ansiedad influyen mucho en la percepción del dolor y la rigidez. Así como altera la biomecánica respiratoria, aumenta el bruxismo y esto deriva en cefaleas, cervicalgias y problemas mandibulares.
- Busca actividades que rompan con la rutina del trabajo. Como por ejemplo actividad física. La actividad física tiene múltiples beneficios a nivel físico y emocional. Nos ayuda a desconectar y a sentirnos mejor en nuestra propia piel.
- Acude a un fisio regularmente para que te ayude a encontrar el ejercicio terapéutico adaptado a tus necesidades y que cuide de tus articulaciones. ¡SOMOS UN GRAN ALIADO!